viernes, 23 de junio de 2017

Sueños

Soñó que él venía y se recostaba en su valle, que aspiraba el aroma de la tierra, de su tierra, que rogaba a diario para que viniera y derramara su lluvia.
Contemplaban el cielo infinito, dibujando y jugando con las nubes mientras el atardecer estallaba en rojos, rosas, naranjas, amarillos y violetas.

Si. Soñó toda la noche que llegaba y le cubría de estrellas el cuerpo entero. Que compartía cada una de sus constelaciones; que se hacía suyo y le tomaba para sí.
Que juntos se volvían luz, viento, sal. Y que al fundirse, sus risas, sus voces se volvían una sola, que sus ojos contemplaban el mismo universo y su piel sentía el mismo calor.

Soñó que le daba una estrella para que anidara en ella y la llenara de luz y polvo estelar. Soñó que estaba por siempre dentro de ella.

Entonces sonó el despertador y un nuevo día comenzaba.  El sol entraba por la ventana y los pájaros trinaban como todos los días.
Lentamente abrió los ojos, solo para sentir como por ellos se escapaba su estrella.

Aún así, supo que el día no podía robarle su presencia pues la vida misma estaba llena de ella.
Que él en realidad, no venía por las noches, sino que de hecho siempre habitaba ahí, dentro de ella.

jueves, 18 de mayo de 2017

Inicio

Se paró en el umbral y contempló esa casa vacía. Cuantas cosas habían escuchado esas paredes. Cuantas cosas habían presenciado en silencio como testigos mudos de una vida completa.

Qué distinta era la luz ese día, no iluminaba como  en el primero. Sentía un poco de alivio y nostalgia a la vez.  Soltar algo no siempre es fácil, se dijo,

Había llegado a ese punto, al fin sabía lo que quería.  Dejó las llaves sobre la mesa y tomó su equipaje esperando que aún  no fuera muy tarde para alcanzar sus sueños.

lunes, 17 de abril de 2017

Diversidad

El amor viene en diferentes presentaciones.
Si, así como suena de trillado. Resulta que este tipo sabe disfrazarse bien.  Tan atrevido, tan temerario, tan necio a veces, suele jugarse todo sin conocer o siquiera vislumbrar una parte del resultado a obtener. Y entonces se va tras de unos ojos o una sonrisa que le resultan irresistibles y se la juega a un volado: cara, dicha y felicidad;  Cruz, andar penando por calles oscuras.

Otras veces, juega a lo seguro. Decide que esa vez caminará sobre suelo firme, que no arriesgará y apuesta a lo que ya sabe que le hará ganar.  Se disfraza de amor de madre.  Y reposa en la mirada de tantas que ven a sus pequeños dormir el sueño de los benditos, sintiéndose cobijados por el alma de aquella que los acunó y protegió desde que llegaron a este mundo.

Sin embargo, es más complejo aún.

El amor viene en diferentes presentaciones, cada vez estoy más segura de ello.
La pareja que vive y respira tomada de la mano.  La pareja que se ama profundamente en libertad, la que se ama en silencio, la que se ama sin que nadie más se de cuenta. Los que se aman en secreto, los que escandalizan al mundo con su amor y se aman más que muchos. Los que aman como si cada día fuera el último.

Los padres que aman a morir. Los niños que aman a sus padres y adoran a los abuelos junto con los días soleados, el verano, el recreo, los perros, las tortugas y la vida misma.
Los abuelos que aman a los hijos y adoran a los nietos.

Aquellos que aman al saber y el conocimiento.  Los misericordiosos llenos de gracia que aman a los que más necesitan ser amados. Los que se aman a sí mismos, para bien o para mal.
Los que aman a las cosas más que a las personas. Los que aman a Dios.  Dios que los ama a todos.

Tú y yo que nos amamos de esa manera única e irrepetible.  Cada tú y cada yo que existe.

Lo dicho, el amor viene en diferentes presentaciones...