viernes, 30 de diciembre de 2016

Amor nuevo

Ella lo miró a los ojos y la vio bailando en ellos envuelta en palabras.  Le tenía en sus brazos mientras tocaba la luz que de él emanaba.  Le acarició con el dedo la sonrisa de niño que jugaba en sus labios y robaba un poco de ella y para vestirla en los suyos.

Que largo había sido el viaje hasta ese momento y sin embargo que rápido había llegado.  Qué amor tan grande y bello sentía, qué ganas de seguirle abrazando.  Qué gratitud tan inmensa sentía por ella.

Él la miraba como el niño que era y que había sido, bajaba la mirada y sonreía.   Ella era feliz de verlo.  De saberlo feliz y tan amado.  Pasaron las horas por sus brazos, sus dedos jugando entre sus cabellos.  
Lo miró de nuevo a los ojos sonriéndole a la bailarina dentro de ellos mientras sentía como la luz llenaba su corazón y se expandía. 
Y les besó con ese amor tierno que recién le había nacido.

viernes, 25 de noviembre de 2016

Aurora

No podría decir que soy una persona de amaneceres.  Más bien soy una especie de ser noctámbulo que disfruta de la quietud y el silencio que la noche trae.
Sin embargo la aurora me recuerda la preparación de cosas importantes, sobre todo viajes.

Generalmente me despierto al alba, antes de que comience mi jornada, pero al ser forzada a hacerlo, por los compromisos de adulta, pocas veces aprecio la belleza del amanecer.  Algunas veces es parte del paisaje cotidiano y nada más.  Aquellas que llama mi atención, son las que se muestran extraordinarias, con la luz explotando en colores al combinarse con las nubes.

Sin embargo, recuerdo ver el amanecer en el camino.  Mi padre manejando en la inmensa planicie del norte del país.
Veo asomarse al sol en el horizonte.  Pestañeando igual que yo.  Nos recibimos mutuamente.  La tregua entre la oscuridad y yo comienza, la incertidumbre que me provoca el camino a oscuras termina.

Lo  curioso es que puedo estar en la noche en casa disfrutando de la paz que proporciona, pero de viaje, en el camino, la noche me desconoce y deja de ser mi amiga.  Comienzo a añorar la luz.
Y cuando la aurora se avecina, comienza a llegar la calma, se alegra mi alma.  El sol me llama a la vida.

Escucho las aves en sus primeros trinos, los colores regresa a la tierra, a la hierba.  Se viste de nuevo la mañana, la luz inunda todo el paisaje, lo reconoce.

Todo se torna más bello.  Veo el perfil de mi padre al volante,  delineado  por la luz naciente que dibuja su contorno.  Veo sus manos seguras conduciendo mi camino.  Tomo un respiro y me dejo acariciar por la luz de la mañana.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Destino

En la vida muchas veces los caminos se dividen, se unen, se cruzan.  En ocasiones andamos por ellos sin ningún propósito, solo el de caminar, perseguir el horizonte hacia el amanecer solo por contemplar embelesados la salida del sol, o por percibir lo grande que es el mundo, lo infinito del universo y lo minúsculos que somos.

Sin embargo, en ocasiones, suele suceder que dos almas que vagan a la deriva, sin saber, llegan a coincidir en un capítulo compartido de su historia.  Es así como se perciben, se encuentran, se saben pertenecidas, destinadas. 

Tras la emoción inicial de haberse por fin hallado, viene la oportunidad de conocerse en realidad, de descubrirse y amarse en libertad.  De sentir que pueden comerse el mundo, de llenar cada uno de los más profundos anhelos que en el fondo albergaban.  Saber que por fin, ese deseo puede ser cumplido y que el destino, benévolo vino, nos visitó y escribió tomado de nuestra mano un nuevo capítulo lleno de memorias luminosas, de hermosos recuerdos que acarician el alma, que nos llenan de nostalgia, que nos inundan y se desbordan por los ojos, trasladándose en suspiros para comunicarnos con el alma.

jueves, 10 de noviembre de 2016

Los vestidos de la tierra


Cuando era pequeña, sabía del cambio de estaciones solamente por las fechas, las modas o bien, porque alguien lo mencionaba.  Nunca había visto gran diferencia entre una y otra, salvo por la temperatura.
Fue cuando llegué a vivir aquí, que descubrí con asombro que las estaciones del año eran tal y como lo platicaban los libros.

Llegué en medio de un verano intenso de calor seco abrasador.  De días largos de jugar en la calle hasta tarde.  De paletas y helados.  De buscar sombras que refrescaran del sol que quemaba.
Luego llegaron las lluvias estivales anunciando la próxima llegada del otoño.

Bendito otoño.  Si tuviera que  elegir una estación predilecta, sin duda sería ésa.   Amé el otoño desde la primera vez que vi como las hojas se vestían de tonos naranjas, ocres y marrones.  Todo tipo de árboles preparándose y guardando fuerzas para sobrevivir el invierno, engalanaban el paisaje.  De lejos, las huertas, los parques, jardines y calles parecían encenderse de fuego de hojas a punto de ser arrebatadas por el viento, para volar y juguetear con él.

Dientes de león, semillas de álamos y sicomoros volaban por todos lados.  Todos los árboles preparando su descendencia.  Los vientos juguetones llevándose el calor del verano y  la naturaleza esperando, aguardando la vida que dormirá en invierno.

Y entonces, poco a poco, los días fueron tornándose más fríos hasta recrudecerse.  Bufandas, gorros, guantes y abrigos salían de los armarios para proteger de ese frío cortante que curtía los rostros.
Y la nieve.  ¡Qué cosa más sorprendente la nieve! Parecía magia, como si me hubiera metido a un cuento de hadas.  Me veo de niña girando y riendo mientras pequeños copos caían en mi cabello y mi rostro.

Los días fueron cambiando de nuevo.  El frío comenzaba a ceder.  Pequeños brotes de vida se asomaban de entre la tierra, acariciando lo que habría de venir 
Los pájaros comenzaban su retorno.  Y al fin, la primavera con toda su gala aparecía.

Llenaba de esplendor la tierra.  Flores por todos lados.  Margaritas, girasoles. rosales y geranios aparecían por aquí y por allá.
Las mariposas coquetas y escurridizas llenaban el cielo como flores al vuelo.  El sol despertaba de su letargo.  La vida misma despertaba.

Mi asombro crecía cada tres meses contemplando a la tierra cambiar de vestido cada nueva estación, disfrutando cada una de ellas, pero muy en el fondo esperando que llegase mi añorado otoño.

viernes, 4 de noviembre de 2016

Receta de cocina

Cierro los ojos y puedo verla.  Con su cabello rojo y sus manos volando como pájaros en fuga haciendo mil cosas a la vez.

La mesa larga de madera y ella frente a la estufa.  "Abuelita, ¿ya está la comida?" solíamos preguntar, quizás demasiadas veces, hasta que salía mi abuelo a decirnos "Dejen en paz a su abuela" y nos daba alguna tarea larga y entretenida, para que "hiciéramos hambre".

Mi abuela respiraba aliviada cuando nos veía salir.  A ella nunca le gustó que la vieran cocinar. Sumamente celosa con sus recetas y su espacio, incluso con sus propias hijas, no daba secretos de su comida.   Tenía un gran talento para cocinar, así era como consentía.

No había nada que saliera de las manos de mi abuela que no fuera un manjar, desde el café con canela acompañado de pan con mantequilla y azúcar, hasta los más elaborados que la comida mexicana ofrece.  Deliciosos mixiotes, barbacoa de hoyo, tamales de al menos 3 estados diferentes,  Comida de fiesta, comida cotidiana, todo lo que hacía era delicioso, abundante y servido con el cariño de una madre y abuela queriendo consentir a “su gente”, como ella decía.

Cada domingo  lograba reunir sin falta a todos sus hijos con sus familias alrededor de es mesa blanca para darles de comer en tandas.  Primero a sus nietos y luego a sus hijos que se quedaban en la sobremesa mientras los niños jugábamos en el enorme patio de la casa de mis abuelos.
Cocinaba para todos porque decía “al menos que un día mis hijas descansen de la cocina”, para todos los demás era lo mejor de la semana, reunirnos todos a disfrutar las delicias de mi abuela.

Cuánto extrañé su comida al llegar aquí.  Sus manos mágicas que le daban sabor incluso al agua.
Cuando regresaba de visita en vacaciones me decía: ¿Qué quieres mi niña? ¿Que quieres que te haga de comer?
¡Cochinita Pibil, abuelita! Y entonces, mi hermosa abuela, partía al mercado a traer todo fresco.
Elegía la mejor verdura, la carne más fresca, las naranjas mas jugosas, todo delicioso para su nieta consentida.

A su regreso, la cocina se volvía un lugar donde la magia y el amor se fusionaban en forma de comida.  Sus manos, sus manos preciosas lo mismo picaban cebolla, que exprimían naranjas para mezclarlas con el achiote y comenzar a inundar de un  aroma suculento cada rincón de la casa.
Ponía todo en cocimiento para comenzar con su arroz.  El que todos disfrutaban y que nadie sabía exactamente como preparaba.

Después se escuchaba su voz diciendo: “ya, ¡a  comer! vayan a lavarse las manos.”  y como caballos en tropel corríamos para ser los primeros en sentarnos lo más cerca de ella que pudiéramos.

Un día, siendo yo más grande, la veía cocinar de lejos sentada en la mesa del comedor, platicando con ella a una distancia respetuosa mientras guisaba. Entonces me llamó y me dijo “Ven, te voy a enseñar a hacer arroz”  Yo no lo creía.  A nadie quiso enseñarle así.  Me levanté rápidamente y me acerqué a ella.

Me dijo: “ Haremos  rojo y blanco, para que sepas hacer los dos”  Y entonces tomó mis manos y se puso detrás de mí.  Me dijo: “Huele.  Así huele cuando está listo para ser arroz blanco”  
Cuando comenzamos con el rojo me dijo: “No te asustes, parece que se quema pero no es así.”


Y entre risas y recetas pasamos toda la tarde junto a la estufa, cocinando uno de los más bellos recuerdos, al lado de mi querida abuela.

miércoles, 26 de octubre de 2016

Palabras.

A veces mis palabras se acumulan.  Se quedan guardadas dentro de mí, temerosas de no encontrarte a la salida.
Quisieran ser aves libres, cuyas alas les lleven lejos, les dejen sentir la brisa les guíen a la libertad.  Les lleven a ti.

Otras veces quisieran ser viento, acariciar tu rostro, jugar con tu cabello.  Viajar en cualquier dirección hasta llegar a tu oído y quedarse en tu alma por siempre.

Quizás sea que se sienten solas.  Quizás sea que extrañan a las tuyas.  Tus palabras alegres, luminosas, cantarinas como claro arroyuelo que lleva vida, que acaricia la tierra.

Ven y entrelaza de nuevo tus palabras con las mías.  Hace tiempo que no se llaman, que no se encuentran.  Únelas con las mías en una danza sin fin.

Ven conmigo y escribamos juntos historias nuevas.

viernes, 21 de octubre de 2016

Letras.

Antes pensaba que habitabas en mis palabras.  Que saltabas de una a otra acariciando cada letra con tus manos al moverte entre ellas.
Me gusta cuando duermes cobijado entre mis letras, cuando te ves reflejado en ellas y te encuentras.

Si, yo pensaba que vivías en mis letras y por ello era ahí donde te encontraba.  
Entonces temí dejar de escribir. Temí dejar de verte en cada una de ellas. Me aterraba la idea de que desaparecieras si dejaba de escribirte.

Entre texto y texto mi prosa te dibujaba, mis letras te acariciaban, mecían tus cabellos, cerraban tus ojos para que soñaras.

Luego sucedió.  Los afanes cotidianos se robaron un tiempo mis palabras.  Hubo días que no pude plasmarte. Pero seguiste ahí.  No desapareciste.
Fue entonces cuando lo comprendí.  No era que habitaras en mis palabras. Es que vives en mi, es tu presencia la que me habita.  
Te veo en mis palabras porque estoy llena de ti y te me derramas por las letras.

viernes, 14 de octubre de 2016

Juegos de infancia.

Aún recuerdo esas tardes soleadas de mi infancia.   Después de comer, comenzaba el ritual de limpiar la mesa y prepararla para comenzar con los juegos.
Si bien, no se si fue una costumbre de siempre, de toda la familia, o si fue una forma de sentirnos en casa en una tierra nueva.

Solo recuerdo que cuando jugábamos en familia, nunca faltaban las risas y las palomitas.  Mientras nosotros preparábamos la mesa, mi madre ponía a saltar en la olla, el maíz que habría de convertirse en la botana.

Recuerdo vagamente cuando vivía en la Ciudad de México que jugábamos con tíos y primos, sentados a la gran mesa que un día hiciera mi abuelo para que todos sus hijos cupieran.

Risas y chistes, acusaciones de trampa, siempre se escuchaban las fuertes carcajadas fuera de la casa.
Al llegar a esta ciudad, recuerdo haber sentido la soledad, el no conocer a nadie, el sentirme encerrada en un lugar nuevo.

En ese entonces éramos tres, solo nosotros tres.  Mamá, mi hermano y yo, en una tierra tan lejana y desconocida.  Sin saber a dónde ir o que hacer.

Entonces, mi madre sacaba uno de los juegos de mesa.  Loterías, damas chinas, había tantos de dónde escoger.
Y así pasábamos nuestras tardes solitarias.
Poco después, comenzamos a conocer a las personas que nos rodeaban y de cuando en cuando venían de visita a la casa.  Entonces, les invitábamos al nuestro tiempo de juegos.

Poco a poco se fue haciendo conocido nuestro gusto por los juegos que muchos de nuestros amigos y vecinos venían ya a esa hora, sabiéndolo de antemano y se unían al juego en turno.  Había incluso ocasiones en las que hubo que hacer votaciones para elegir el juego y como se conformarían los equipos cuando se excedía el numero de participantes.

Pasamos de ser tres solitarios en una casa casi vacía, a tener que poner tablas entre las sillas para que jugaran más de 15 personas.  

Los juegos trajeron amigos, los amigos risas y luz.  Se acabó la soledad y fue entonces cuando este lugar nuevo e inhóspito se volvió mi hogar.

Crecí y los juegos permanecieron en mi vida.  Con mi esposo y nuestros amigos pasábamos tardes y noches divertidos en medio de algún juego de mesa.  Reímos, gritamos, nos acusamos de trampa.  Igual que en los días de infancia.


Hace poco llegué con mi familia a la casa de mis padres.  Después de la comida, mi madre llamó a mi pequeña de tres años y le mostró una sorpresa:  “Mira Abi, mira lo que te compré.   Es una lotería.  Ven, ven conmigo, te enseñaré a jugarla”.  Mis días de infancia se asomaron de entre mis recuerdos.  Con una sonrisa comencé el ritual de limpiar la mesa y prepararla para comenzar un nuevo juego.

lunes, 19 de septiembre de 2016

Aprendizaje

Los miro cada mañana.  Crecen ante mis ojos y soy un testigo silencioso y privilegiado del saber que sus mentes brillantes construyen cada día.
De pronto alguno llega y me abraza, de pronto hay que consolar a alguien que llora.  A veces alguien me dice mamá sin darse cuenta, para después corregirse rápidamente, ruborizado.

Tan bella y demandante tarea es ser su maestra, que suelo olvidar cosas vitales, quizás por cotidianas, quizás por las prisas.
Olvido que aún son pequeños, que todo es nuevo para ustedes y que lo que para mí puede ser obvio, natural o sencillo, para cada uno es un aprendizaje, todo está en construcción.

Aprendo tantas cosas de ustedes, pequeños.  Admiro su vitalidad, su vigor, su alegría por la vida, el asombro que habita en sus ojos y les hace ver cosas que nosotros, por desgracia, ya dejamos de percibir.   La felicidad que hallan incluso en las cosas más sencillas.  A veces creo que ustedes me enseñan mas a mí de lo que yo les enseño.

Qué responsabilidad tan grande me ha sido conferida. Saber que soy un ejemplo constante, que lo que haga o diga influye en lo que piensan y sienten; que deben hallar en mí un refugio de paz, alegría y amor cuando más lo necesiten.

Saber que escuchar y abrazar al que más lo necesita, es quizás lo más difícil en ese momento.
Entender que nunca el saber será más importante que cada uno de ustedes ni que sus sentimientos, que educar es compartir y construir el saber desde el alma.  Es crecer juntos día a día.

Quiero que sepan cuan valiosos son, cuanto disfruto el tiempo que paso con ustedes, que siempre habrá sonrisas, abrazos y besos en los machucones para cada uno.  Sepan que aunque no lo diga, siempre lloraré un poco cuando se vayan, que siempre recordaré los días felices donde el Sol solecito nos alegraba en las mañanas.

martes, 13 de septiembre de 2016

Crecer

Crecer es volverte viajero de la vida.  Es hacerte dueño de ella y de ti mismo.
Es vencer miedos, es subir escaleras, es alcanzar nuevas metas.
Es soltarte de la mano y caminar juntos al lado, es decir : "yo puedo sola".
Es celebrar ser mayor, ser cada vez más independiente.
Crecer es saber que se puede, es ser cada vez más fuerte.  Es escuchar tu voz firme diciendo lo que quieres.
Crecer es un camino, pequeña, es tu camino. Y mientras andes en él, quiero que sepas que aunque mis labios a veces digan "no crezcas tan rápido!" Y de pronto mis brazos extrañen al bebé que antes acunaban para llevarle al sueño; mi corazón está orgulloso de verte crecer, de verte tan madura, de verte tan fuerte.
Pero a pesar de que cada vez seas mas grande y más independiente, estas manos siempre estarán llenas de caricias y estos labios siempre tendrán un  beso para ti.  Siempre mis brazos serán un refugio seguro, asi que nunca tengas miedo de crecer.


jueves, 1 de septiembre de 2016

Alas de colores

Recuerdos de la infancia, memorias de llegar a un lugar nuevo.  De aprender nuevas cosas.  De mirar una realidad distinta.
A veces sintiéndome tan sola, tan extraviada, tan lejos.
Pero recuerdo haberme enamorado de un cielo azul espolvoreado de blancas nubes.

Descubrí la libertad de andar, de explorar, de descubrir.
Caminé por prados estivales mirando nuevos paisajes, contemplando un horizonte lejano por donde el sol se ocultaba en plena libertad. Anduve por tantos sitios conservando memorias creadas con el asombro que brinda la infancia.

Recuerdo mi primer encuentro con los saltamontes.  Cientos, quizás miles de ellos plagaban una pequeña colina cerca del colegio.
Cierro los ojos y puedo evocar  a mis amigos correr de un lado a otro para hacerles saltar, mientras se extendían miles de alas de colores.  Amarillas, verdes, azules, rojas, blancas, moteadas, combinadas.   Insectos de tamaño considerable, saltaban sin parar para huir de manos y pies de niños fascinados por ellos, disfrutando los últimos días del verano.

De pie, contemplaba a todos correr, enajenada por ese espectáculo maravilloso y al parecer, tan común para todos ellos, hasta que una mano tomó la mía y corriendo entre risas me uní a esa sinfonía de alas de colores antes de que finalizara  el estío.

miércoles, 10 de agosto de 2016

Lluvia

Es de noche. La lluvia cae silenciosamente en la calle.  Espejos tirados en el pavimento reflejando las luces, son esparcidos por las ruedas de los autos que pasan veloces.

La brisa nocturna lleva las gotas de un lado a otro mientras los pocos caminantes apresuran sus pasos bajo sus paraguas y mientras tanto, yo pienso en ti.

No es una lluvia torrencial y estrepitosa. No hay luces ni gritos del cielo. Tan solo lluvia, lluvia deliciosa cayendo suave y cadenciosamente sobre mis recuerdos.

Si, te recuerdo así. De pie, rodeando con tus brazos mi cintura, mientras descansaba mi cabeza en tu hombro, viendo la lluvia caer en silencio.  Como ahora, pero sin ti.

Cierro los ojos, para recrearte en mi mente y ella me juega una mala pasada.  Creo escuchar tu voz, tu risa en mi oído. Siento el calor de tu abrazo,me estremecen tus besos en mi cuello.  Es delicioso y terrible a la vez. Vuelvo al presente.

Contemplo una vez más la lluvia y vuelan mis pensamientos y suspiros hasta dónde estás.  Digo "Buenas noches mi cielo. Te espero en mis sueños" y voy a la cama pensando en ti.


viernes, 5 de agosto de 2016

Telepatía

Murmuro "Buenas noches amor mío" y mis palabras viajan de mi psique hasta tu oído y una sonrisa se dibuja en tus labios entre la consciencia y el sueño.
Te llamo con el pensamiento y apareces.   Vienes a mi cuando más necesito tu presencia, no sé si es  sin darte cuenta, o como respuesta inmediata a mi urgencia de ti, al llamado de mi alma.

Llegas a mis sueños y me amas, tan intenso, tan vívido que ignoro si es real o producto de mi mente.   Te escucho, te siento, percibo tu aroma, te vivo.

Llego a ti de repente, mis palabras se enredan en tus dedos y se pasean por todo tu cuerpo hasta anidar en tu corazón.  Y digo: "si, soy yo corazón.  Buenos días".

Robas las palabras de mis labios, haces tuyos mis pensamientos de tal suerte que no estoy segura si fui yo o fuiste tú quien los tuvo primero.

Quizás sea que nuestras mentes se comunican de alguna forma. O simplemente que nuestras almas se conocieron en la eternidad y se buscaron hasta encontrarse.

lunes, 1 de agosto de 2016

Tu historia

Perdona si a veces abuso contando tu historia.  Si no tengo reparos en contarla aquí  y allá, si la platico a muchos a quienes tú ni siquiera conoces.
Debes entenderme pequeña mía.  Pase gran parte de mi vida esperándote.   Te soñé desde niña, te arrullé en mis juegos, te deseé tanto en los días de mi juventud.

Te busqué mucho, desesperadamente.  Pedí a los cielos que llegaras, con fe, con risas, con lágrimas, con miedo, con dolor y con ira. Con profunda ira.
Te soñaba y despertaba bañada en lágrimas pensando que nunca llegarías.  Jugaba a olvidarte y a decir que estaría bien sin ti.

Pasaba noches en vela preguntando porque no llegabas, peleando neciamente  con el Padre por tu ausencia.
Y cuando al fin había renunciado a ti, al sueño de tenerte, un rayo de luz llego a mi vida.  El Padre en un acto sublime de amor, acarició mi corazón y llegaste.   Ten bella, tan perfecta, tan nuestra.

Perdona si a veces abuso contando tu historia, pero eres el milagro más grande que se ha  escrito en mi historia. Eres la luz que iluminó nuestros días, el regalo más grande que nos ha enviado el cielo.  Perdona si cuento mucho tu historia, pero es que tú le diste sentido a la mía...

lunes, 25 de julio de 2016

Sendas

Caminamos por este mundo por sendas separadas.  A veces pareciera que son paralelas, tan cercanas, que creerías que van caminando juntos.  De pronto esas sendas se cruzan,  haciendo que las historias se mezclen, se reescriban, se complementen.
Dependiendo del ángulo, cada senda puede durar mucho o poco tiempo unida a otra, compartida.

Otras veces no llegan nunca a cruzarse, si acaso, se miran de lejos, permaneciendo siempre como dos extraños que jamás llegan a escuchar sus voces, que nunca llegan a conocerse.
Puede ser también, que los caminos se crucen temporalmente, que dos extraños se encuentren y llenen un vacío disponible en la vida del otro.  Comienzan a andar por sendas yuxtapuestas, sin saber cuando la geometría del destino variará el ángulo y separará sus caminos.  Entonces aquello seres comienzan a alejar sus pasos, al principio sin darse cuenta, hasta convertirse de nuevo en dos extraños, como lo fueron en un principio.

Pero hay viajeros que no se conforman con unir caminos.  Que deciden dejarlo todo y simplemente saltan al sendero de de otro y deciden compartir destinos.  Se toman de la mano y perdidos en los ojos uno del otro, se aventuran al mañana sabiendo que lo importante no es el destino sino que van caminando juntos.

jueves, 14 de julio de 2016

Diosa

No me llames Diosa.  No me cargues con la responsabilidad de ser luz, de ser paz, de alimentar el alma.
No cuelgues sobre mis hombros la perfección, estoy muy distante se ella.

Quisiera ser tu Diosa, quisiera en verdad, pero no puedo. No soy inmutable, no soy eterna, omnisciente, infinita.  Solo soy mortal.
Camino por esta senda siendo tan común, tan normal, tan carnal.

Algunas veces me siento en lo más lejano de mi conciencia y contemplo un pequeño fragmento de eternidad puesto en mi. Más no me pertenece, es tan solo un préstamo.

Mi ser finito a veces quisiera ser deidad.  Comprender, vivir en otro plano. Contemplar desde lo alto y entenderlo todo. Amar perfectamente.

No me llames Diosa, nunca lo seré, soy tan solo humana, una más y de las más imperfectas que existen.

martes, 12 de julio de 2016

Musa

Cierto día una musa desempleada caminaba por la vereda tratando de dar sentido a su destino.  Recordaba días pasados cuando inspiraba.   Cuando se encontraba en las letras y viajaba de la mente de un poeta a otro

Sentada e la banca de un parque, contemplaba todo a su alrededor.  La luz del ocaso muriendo lentamente, las hojas de los árboles danzando con las caricias del viento.

Aspiró el aroma de la tierra húmeda  bajo sus pies, la hierba recién cortada.  Escuchaba los trinos de las aves,  las risas de los niños.
¡Tanto le quedaba por dar, por inspirar! ¿Cómo había llegado ahí? ¿Cuando perdió su rumbo, su propósito, su razón de ser?

Levantándose, reanudó su camino hacia ningún lado.  Un aviso de ocasión  en un árbol le sorprendió: "Se busca buena musa de tiempo completo.  Sepa encontrarse en las letras.  Interesadas presentarse en el domicilio abajo descrito.  Sueldo según aptitudes.  Se paga con letras."

Una sonrisa se le dibujó en el rostro.  Tomó el anuncio y con un brillo en los ojos se dijo: "He vuelto"

miércoles, 6 de julio de 2016

Primera vez

Verte de pie esperándome.  Caminar hacia ti con el corazón en la garganta. Verme reflejada en tus ojos así, por primera vez, respirar tu aliento.  Caminar tomada de tu mano.  Que tu sonrisa se descuelgue hasta mi rostro. Reír con tu risa.


Primeras veces que llenan de luz mis días. Que crean nuevos recuerdos y tejen nuevas memorias.

Escuchar cómo me llama tu alma, cómo me guía, cómo me lleva.  Como me envuelve tu voz, como me embriagan tus palabras.

Caminar con flores en mi mano, mirándote solo a ti.  Que todo el mundo se desvanezca y quedes solo tú.  
 Sentir tus manos por primera vez.  Bailar contigo, beber de tu piel, fundirme en tu abrazo.  Sentirte por primera vez.  Conocerte.  Saber que fui hecha para ti, que soy a tu medida. Que hay un espacio entre tus brazos donde quepo exactamente.

Descubrirte cada vez, vivir una experiencia nueva.  Ser tuya por primera vez cada noche.  Vivir cada día como si fuera el primero y el último.   Gozando cada día con una primera vez.





lunes, 27 de junio de 2016

Inconmensurable

Entre la fantasía y la realidad habitan los mitos.  Héroes y paladines, hechiceros.  Grifos y esfinges.  Diluvios y soles detenidos. Dioses eternos, inmensos y omnipotentes.
La humanidad ha buscado interpretar al Dios sempiterno a través de los los fragmentos que de Él se desprenden y los seres interpretan y convierten en mitos que veneran como verdad suprema.
No será acaso que el Padre eterno ha estado siempre presente?.  Que ha habitado el universo eternamente y a pesar de repetirlo en realidad no lo comprendemos?
Que nos rodeamos de mitos para acercar nuestra mente finita al entendimiento de un Único Dios y ser supremo inconmensurable al que le hemos dado varios nombres?
Que en realidad hemos estado separados debido a las  obstinadas opiniones de nuestra mente?
Y mientras navego entre estos pensamientos a la deriva, me abrazo de su gracia y navego descansando en el regazo del Padre comprendiendo que Él llama a la porción de eternidad que ha puesto en mi para que le busque.

jueves, 23 de junio de 2016

De vez en cuando

De vez en cuando la vida nos besa en la boca, como dice Serrat.  Nos sorprende, nos da un regalo que no esperábamos ni merecíamos.

De pronto damos la vuelta a la esquina y nos damos de narices con lo que menos habíamos considerado y que llena de luz nuestra vida, de risas nuestros días y sin darnos cuenta somos otros.
Vemos la vida con otros ojos,  nuestros pasos nos llevan por nuevas veredas.

Y soñamos.   Nos atrevemos a hacerlo como si no conociéramos lo cruel que puede llegar a ser el Destino.   Como si no supiéramos lo dura que es la dama Realidad.  Damos saltitos entre las piedras del arroyuelo, riendo con un abanico en la mano y una sombrilla en la otra.

Y reimos.  Gastamos bromas, nos divertimos.  Risas juguetonas, carcajadas francas. Todas llegan a alegrar el día.  Sonreímos por la puesta del sol, por el canto de las aves, por mirar nuestro reflejo en los ojos del otro.

De pronto, decidimos ser felices.   Sin saber cuanto tiempo nos sonreirá la diosa Fortuna, solo disfrutamos del tiempo que tenemos en la mano, de ese precioso presente, volátil instante cual suspiro que llega y se va antes de que lo notemos.

Jugamos a ser dichosos por hoy y con miras hacia el "por siempre".   Tomados de la mano vamos por ese nuevo sendero completamente locos y enamorándonos cada día fuerte e intensamente,  como si fuera el primero y el último que vivimos.

martes, 21 de junio de 2016

Historias

Hay historias y hay histerias.   Hay historias también que comienzan aquí y terminan allá.

Historias que nacen con vigor, emoción y cubiertas de dicha, que crecen, que maduran.  Donde la dicha muta y se convierte en inmensa felicidad.  Que se construyen,  que se deconstruyen, se crean y se recrean.  Historias en fin, tan mágicas, que no les alcanza la vida para acabar de contarse.

Hay historias, en cambio, que nacen de la melancolía, del dolor, de la revancha.  Y solas, se encaminan hacia el fin anunciado en cada uno de sus acontecimientos.

Existen otras historias, de triste realidad.  Historias que emergen felices, iluminadas.  Y en algún momento su trama se pierde, se rompe, se vicia.  Y muchas veces continúan envueltas en grisácea monotonía.  Arrastrando sus letras, llenando un capítulo y otro sin saber cómo.

Curiosamente cada historia avanza en su línea de tiempo, mientras sus protagonistas van eligiendo la siguiente escena apenas sin darse cuenta.
Y en ocasiones fortuitas, un protagonista se escapa de su línea y cambia de historia.  Salta a una más soleada.  Disfruta de la brisa y la lluvia nueva, de una mirada, de un nuevo beso.  Y es entonces cuando decide ser feliz y aprovechar la oportunidad de escribir su historia de nuevo.

lunes, 13 de junio de 2016

Constelaciones.

Al fin te miro.  Me miro en el cielo de tus ojos.  Repaso cada recodo de tu ser.  Bebo tu aroma, aspiro tu esencia, me embriaga tu olor. Cerca de ti, mis manos revolotean cual entusiastas mariposas, ávidas por acariciarte.

Te conozco, te reconozco.  Avanzo de a poco por tu tierra indómita e inexplorada, contemplo ese nuevo lugar y mis ojos se asombran de lo que ven, de la vida frente a ellos.

Cierro los ojos, y escucho tus susurros, tu voz como olas rompiéndose en la playa de mi alma.  Tu risa franca y alegre como aves al vuelo, llenando el cielo y la tierra de luz y sombra.

Los abro de golpe.  Tengo miedo.  Temo que sea un sueño, temo que mi mente ansiosa por ti, alucine tu presencia.  Pero no.  Estás aquí.  Frente a mi.

Exploro tu cielo, navego entre tus nubes.  Exploro tu tierra.  Mis dedos dibujan hermosas constelaciones en tu piel.  Siento como te estremeces.   Me reconoces. El toque de mis manos es el que esperabas, el que tu ser anhelaba.

Me tomas, me reclamas.  Al fin.   Después, viene el reposo.  Habito en la frontera de la conciencia y el sueño.  A punto de dejarme ir contemplo de nuevo tus constelaciones.   Beso cada una de ellas y así de forma tan natural, arde de nuevo el deseo.   Dejamos pendiente el sueño, y voy cual astrónomo a dibujar una a una tus constelaciones.


lunes, 30 de mayo de 2016

Cielo nocturno

La miró iluminada por la luz de la luna. Su silueta definida por los argentinos rayos se destacaba del resto del paisaje.

La suave brisa veraniega agitaba sus cabellos mientras acariciaba sus sonrojadas mejillas.

La miraba en silencio, embelesado, temiendo que al pronunciar una palabra ella desapareciera, se esfumara cual visión, cual rayo de luna.

Sus ojos le atraían como el canto de las sirenas a Ulises; le llamaban.  Pensaba que no le importaría perderse en ese negro abismo lleno de estrellas.

Lentamente se acercó a ella y le tomó bajo el fulgurante cielo nocturno.  Ella se rindió a él, mientras mandalas de mil colores se extendían a su alrededor.


jueves, 26 de mayo de 2016

Patio de juegos

Suena la campana, queda todo en silencio.  El bullicio y las risas han cesado, mientras todos regresan a las letras y los números.

Queda solo el patio de juegos, ese espacio maravilloso que se llena de risas, de rondas y juegos.  Que contempla a gigantes, dragones y lobos que persiguen.
Que observa como los juegos se convierten en castillos y niñas de uniforme en princesas de largos vestidos y tiaras.

Siente las ágiles pisadas de aquellos que juegan a alcanzarse, los saltos de las niñas jugando a la cuerda.  Se ríe de las cosquillas de las pelotas que lo recorren.  Los contempla.

Ha visto pasar a tantos y tantos jugando.  Los ha visto crecer, los ha visto reír, los ha visto llorar.  Los ha visto ser niños.

Se acaba el bullicio y el patio ya solo, recibe a los pajarillos que buscan migajas olvidadas.  Siempre hay algo.  Galletas y pan, dulces y golosinas.  Es un festin para las aves que lo recorren a saltitos, para las hormigas que hacen despensa.

Ya  solo y en silencio, el patio de juegos descansa.  Mañana será otro día, mañana serán otros juegos.  Y así en silencio espera las risas que la campana le traerá mañana.

lunes, 23 de mayo de 2016

A tiempo.

Él esperaba nervioso su llegada, ella apresuraba sus pasos para llegar al lugar de su encuentro.  Ambos miraban el reloj ansiosos, desesperados por verse.

El tamborileaba los dedos moviendo inquietamente una pierna.  Ella miraba la ventanilla deseando que la distancia se acortase más rápido.

Desesperado, se levantó a caminar un poco para dejar descansar a su mente de los pensamientos caóticos que le pasaban por ahí.  Ella esperaba inquieta su equipaje, golpeando el suelo con la punta de su pie.

Finalmente se apresuró a su encuentro.  Con el corazón en la garganta se alisó el vestido y se acomodó el cabello y entre nervios y emoción dirigió sus pasos hacia el lugar acordado. 
Cuando al fin le vio, solo pudo correr a su encuentro y colgándose de su cuello le besó.

Ella le dijo: "Disculpa la demora". 
El la miró y le respondió: "Discúlpame a mi, por llegar tarde a tu vida..."
Ella, con los ojos derramando amor le respondió: No, cielo.  Llegaste a tiempo, justo a tiempo.

martes, 17 de mayo de 2016

Esa Sonrisa.

Era tan solo una sonrisa.  Una sonrisa sin dueño, que se asomaba de cuando en cuando esperando ver si alguien se quedaba con ella.

Salía en cada buenos días, buenas tardes o buenas noches.  Acompañaba siempre a todos los gracias que pasaban entre sus labios.

Se asomaba cada vez que escuchaba la voz de un niño contando alguna fantasía o dejaba escapar una risa.

Iluminaba el sendero por el que pasaba, derramando alegría a su paso.  Irradiando un tierno amor dispuesto a entregarse.

Muchos la veían y esperaban poder reclamarla suya.  Pero esa sonrisa,  ESA sonrisa sabía que tenía un dueño.  Uno al que nunca había visto pero esperaba con el alma.

Cuando por fin llegó, la sonrisa se desbordaba del rostro.  Crecía, se derramaba. Partía hacia el infinito y regresaba.

Al fin le había visto.  El dueño de su sonrisa llegaba, se acercaba sin saber aún que lo era.
Y fue entonces cuando sucedió.  

La sonrisa mas grande y resplandeciente se dibujó, deslumbrándole por completo.  Clavándose directamente en su mirada.  Penetrando sin remedio su corazón.

Entonces la amó.   Supo que esa sonrisa era suya. Que Él la había dibujado,  que era dueño de esa sonrisa.  Que le había subyugado.  Le disparó a quemarropa al corazón.

Así que vivió acunado por esos labios, deslumbrado por su sonrisa, admirándola despierto y viviéndola  en sus sueños.

jueves, 12 de mayo de 2016

Así te amo.

Te amo.  Amo todo de ti, tu risa sonora, tu voz que enamora, tu mirada que me acaricia, tu sonrisa traviesa.
Amo tus letras que llegan a lo profundo de mi alma, que caen en mi corazón como semilla en tierra buena, que me tocan, que me embelesan.

Amo cada historia narrada en la melodia de tu voz, cada detalle pequeño, cada palabra tierna, cada pequeña broma que me hace reír.

Amo amarte y la luz que traes a mi vida. La dicha, la paz, la alegría. Amo quién eres y quién soy al estar tú en mi vida.

Te amo tal cual eres, con tu luz y tu sombra, con defectos y virtudes, en días buenos y en días malos.  Así te amo, porque  es la única manera posible.  Te amo en libertad, sin ánimos de cambiarte.  Te amo completamente, te amo porque eres tú.

martes, 10 de mayo de 2016

Madre

Aún me pregunto si se es madre cuando se tiene hijos o si se tiene hijos porque se es madre.  Toda la maternidad, en sí, es un misterio.

Aquellas que han albergado en su vientre un rayo de luz, un fragmento de estrella, han sentido como se obra el milagro de la vida en ellas.
Las otras, las advenedizas que nos llega nuestra estrella atada al corazón también contemplamos el milagro de la vida en ese pequeño ser.
Ambas sentimos en el corazón lo que les sucede, lo presentimos, los vivimos.

Reímos mientras nos perseguimos, lloramos cuando están tristes.  Nos damos besos de naricita y de mariposita.  Acunamos en nuestro regazo a ese ser que nos da razón de ser.
Sacamos fuerzas de manera misteriosa, cuando pensamos que no había más.

Pero verte...  ver tu carita mientras duermes, acariciar tu mejilla suavemente para saber que no es un sueño, que si estás aquí. Que ese pequeño ángel existe y está a mi cargo.  ¡Que milagro más grande! Cada día lo es.

No es necesario que pienses que regalarme.   El obsequio mas hermoso y valioso de mi vida ha sido tu vida misma, tus risas, tus juegos, tus sonrisas.  Tu vocesita diciéndome mamá...

jueves, 5 de mayo de 2016

Suspiros

Te anhelo.
Mi ser entero ansía tu presencia, te llama con el viento.  Mis manos llenas de caricias desesperadas, te buscan, te recrean.
Tu voz me acaricia y tu risa me envuelve.  Alegras mi alma, la llenas de melodías, me cubres con tus palabras.

Apenas lo resisto.  De píe envuelta por el manto obscuro de la noche estrellada me dejo acariciar por el viento que trae tus suspiros, tu aliento.
Cierro mis ojos y siento tus brazos rodeándome, mi cabeza reclinada en tu pecho.  Tus labios besando mi frente. Imagino tu aroma, tu esencia.

No queda más remedio, debo volver.  Abro los ojos saboreando tu presencia.  Esa presencia que me trajo la noche y el viento envuelta en suspiros.

lunes, 2 de mayo de 2016

Compañero

Amado compañero,
Amigo que andas conmigo el camino.
Amor que llenas mi ser por completo.

Cuan dulce es el refugio de tus brazos
Cuan apacible la calma en ellos.
Que completa me siento a tu lado

Amo todo de ti.
Amo el dulce sonido de tu risa,
el revoloteo de tus manos.
Amo incluso el silencio, 
Ese en el que nos decimos todo.

Me conoces tanto.
Conoces la profundidad de mi alma
Nada te ocultan mis ojos
Soy como cristal ante tu mirada.

Eres tan necesario en mi vida
Que no concibo un instante 
Sin tu presencia.
Das sentido a mi vida
La alimentas con tu existencia

miércoles, 27 de abril de 2016

Viento

Viento, siempre tan libre, siempre tan suelto.  Juguetón con las hojas de otoño, anhelado en los días de estío.
Temido en su furia devastadora, suave al mecer sus  cabellos al ocaso.

Viento que viajas, que transportas semillas  preciosas.  Que haces danzar todo aquello que recoges en tu vuelo, que vas al norte y al sur de regreso, que revoloteas y juegas, que acabas y destruyes.

Viento libre, viento travieso, viento que alborotas su cabello, que acaricias su rostro, que te robas y te llevas su aroma.
Viento que cargas con sus suspiros, que levantas las  hojas a su paso.  Cómo envidio tu ser, tu naturaleza!
Pero sobre todo esa invisibilidad que te permite tocarle...

lunes, 25 de abril de 2016

La Soledad

Soledad, eterna visitante, a veces bien recibida e incluso añorada.  En otras ocasiones, aborrecida, llena de dolor y de angustia.  En su papel dual de amiga o enemiga.

Divisa de valor cambiante, cara y codiciada por aquellos cuya vida está llena de bullicio y estruendo invadiendo su espacio, anhelando paz interior.
Temida y aborrecida por aquellos que han andado por esta vida acompañados por ella siempre, llenando de tristeza y de gris sus dias.

Tan relativa y ambivalente, pero generalmente terrible, Soledad deambula por el mundo con la misión de enseñar  al mundo a amarse,  a valorar cada instante la compañía de los demás y enloqueciendo a aquellos que pasan demasiado tiempo a su lado, al haberse olvidado de los demás.

miércoles, 20 de abril de 2016

Otra vez Luna...

De noche apareces espléndida y luminosa, con tu pálida y cambiante faz contemplas la tierra.

Nostálgica dama gris que oyes las súplicas de los enamorados y que juegas con los niños pequeños a sorprenderles saliendo detrás de una nube mostrándoles un conejo.

Tus rayos iluminan a los poetas ebrios de amor, ebrios de ti. Haces que corran tras visiones, cuál astro que ciega pero no guía.
Contemplas la dicha y la miseria, el amor inmenso y la soledad eterna 

Espejo de plata reluciente tantas veces, sonrisa brillante otras cuantas.  Escurridiza y juguetona, taciturna y melancólica.

Alimento del amor e inspiración de los amantes, mensajera de pensamientos y de besos.
Luna que escuchas y miras, luna que juegas y tímidamente sonríes, compadécete de mi alma, guíala para encontrarse con la suya


lunes, 18 de abril de 2016

De besos

Besos guardados, aprisionados, presos del corazón.
Besos escondidos esperando a ser encontrados.
Ese beso tuyo, el que aún no tomas, 
el que te aguarda ardiendo de deseo contenido.

El beso robado, sorprendido, recordado.
Aquel que fue dado con los ojos primero.
El beso que nunca te he dado y que me quema los labios.
Besos salados de lagrimas de alegría,
Besos salados de lagrimas de un adiós.

Tan diversos, tan variados.
Tiernos y delicados a veces,
Violentos y arrebatados otras.

Beso de madre en la frente de un niño,
Beso de amante apasionado y candente.
Besos pendientes, besos lejanos,
Besos que esperan ser cobrados,
Que vuelan deseando llegar a tus labios.



miércoles, 13 de abril de 2016

Perfección

Él la había visualizado durante su vida entera.  El color de su piel, su estatura ideal, el largo y tono de su cabellera.

Sus ojos profundos del color más hermoso que había contemplado, su sonrisa perfecta.

Su cuerpo de Diosa con esa cadencia al andar que le enamoraría.

La había visto tantas veces en sus sueños, incluso había escuchado su particular y melodiosa voz en su imaginación.

Tan clara la imagen que tenía de ella que sabía que la conocería de inmediato en cuanto la viera.

Recorría el mundo, por aquí y por allá, comparándolas a todas con la imagen de su mujer perfecta que había forjado en su mente.

Un día cualquiera, se cruzó en su camino.  Apenas la vio y supo que era Ella.  También Ella supo que era Él.
Se acercó como quien se siente con el derecho de siempre y le invitó un café.

Conversaron por horas como si hubiesen estado destinados a encontrarse.  Le dijo que era perfecta.  Perfecta como en sus sueños, hermosa como ninguna. Le entregó su amor.

La gente pasaba a su lado mientras hablaban, viendo a un hombre y a una mujer completamente ordinarios pero extraordinariamente enamorados. La perfección se creó en el corazón que le contemplaba.

lunes, 11 de abril de 2016

Eres tú.

Estoy sentada mirando el ocaso y pensando en ti.
Hoy me he dado cuenta de  nuevo cuanto te amo.  Lo imprescindible que eres en mi vida.  Lo valiosas que son tus palabras para mí.

No había notado que eres como Febo que llega e ilumina mi mundo con su áurea trayectoria.  Que solo tu presencia, llena de luz y felicidad mi andar.
Tampoco era consciente que tu voz es la melodía que alimenta mi alma, que la acaricia con palabras y versos.

Eres la brisa apacible que acaricia mi rostro y juega con mi cabello, el canto de los pájaros que me despierta con una sonrisa.

Eres ese pensamiento feliz que me dibuja una sonrisa cotidiana, la razón de mis suspiros.  El sueño que me visita cada noche.

Eres mi amor, mi confidente, mi amigo.  Quien me complementa.   A quién he decidido pertenecer.

Te pienso y solo tu memoria me hace feliz.  Has llegado a mi vida. Eres tú, siempre has sido tú. 

miércoles, 6 de abril de 2016

Nostalgia

La bella dama pasaba las horas sentada a la mesa frente a una taza de café.   Algunas veces leía un libro invitando a algún poeta a acariciar su oído hablando de la luna o los enamorados.

Otras veces escuchaba a ojos cerrados los acordes melodiosos de una guitarra lamentando una partida.

La bella Nostalgia siempre sola, siempre triste, siempre recordando.

Y era justo ese dolor de  recordar el que le otorgaba un secreto y delicioso placer.

Le gustaba recrear los sueños rotos, recordar las canciones de amor y desamor.  Releer los poemas dedicados en el pasado. Vislumbrar con los ojos entrecerrados el rostro de quien había amado.

Siempre con la mirada acuosa y el labio a punto de temblar, Nostalgia vivía envuelta en sus recuerdos, disfrutando ese dulce dolor que cada uno de ellos provocaba, buscando eternizar de cierta manera a aquel que la había amado en un día quizás muy lejano.

martes, 5 de abril de 2016

Enamorado

Él se negaba a creer en el amor.
Miraba a los locos enamorados y les escuchaba decir sus frases cursis y ridículas que le sonaban tan absurdas.

Caminaba resignado por la vida.  Cansado de haberse entregado, de haber buscado.  Pensaba que así era su vida ahora, que así estaba bien, que no le hacía falta ya nada más.  Se sentía satisfecho.  Quizás hasta feliz.

Y así andaba de aquí para allá, sin esperar nada ni a nadie más.   No lo necesitaba.  Estaba bien así.

Entonces Ella llegó.  Le hechizó con su sonrisa. Clavó en Él su mirada y se sintió perdido.  Sus ojos le arrastraban, le atrapatron. Y fue cuando lo decidió.  Decidió que viviría ahí no para siempre, porque esa palabra es tan absoluta que atemoriza, sino por todo el tiempo que fuera posible, por cada hoy y por cada instante de este hermoso presente.  Sin sufrir por el ayer y sin afanarse por el mañana.

Amándola hoy, cada hoy que tuviera a su lado, totalmente y sin medida.

jueves, 31 de marzo de 2016

Arrullo

Tu llanto inquieto rompe el silencio de la madrugada.   Tu sueño tranquilo de siempre se ha escapado.   Ni aún tú conoces la causa de tu lágrimas.

Despierto inquieta sin saber que te aqueja, cubro los puntos comunes con poco éxito.   Sigues llorando, te sigues estremeciendo.

El sueño pesado de mis ojos desaparece.  Qué es lo que tienes mi cielo?
Qué te roba el sueño, qué te impide descansar?

Enciendo la lámpara a mi lado.  Limpio las lágrimas de tu hermoso y pequeño rostro.   No sé que más hacer.

De pronto se me ocurre una idea feliz; te tomo en mis brazos, te acuno en mi regazo. Te canto un arrullo.   A veces te veo tan grande que olvido que aún eres pequeña, aún cabes aquí en mi regazo.

Comienzo a escuchar tu respiración calmándose. Te relajas, empiezas a tranquilizarte.  Te duermes.

La luz de la luna traviesa se cuela por la ventana e ilumina tu rostro.  Descansas.
Aún nuestros corazones se comunican, se sincronizan, se arrullan.

Duerme en mis brazos amada niña, sueña con princesas y dragones, con gatos y dinosaurios, con muñecas y fútbol.  Duerme y descansa niña bella, juega y sueña con mi arrullo.

miércoles, 30 de marzo de 2016

Un te amo

Era una vez un "Te amo" vagando en este mundo.   Algo confundido, algo devaluado.   Había pasado de ser una mezcla perfecta de ágape, fileos y eros, para convertirse en dos palabras sin sentido deambulando por aquí y por allá.

Tantas bocas le habían pronunciado, tantas lenguas extranjeras habían cambiado su nombre que a veces ni se reconocía a sí mismo.
Era el I love you, de los de habla inglesa, el Ti amo de los italianos, Eu te amo en portugués.  A veces sonaba fuerte; Ich liebe dich, ladraban los alemanes y su favorito, el Je t'aime parisino.

Pues paseaba de boca en boca, perdiendo un poco de su esencia en cada persona.  De pronto lo decían por aquí y por allá, sin sentirlo, sin entenderlo, y era justamente de esa manera como perdía poco poco su significado, se desvanecía.

Soñaba con encontrar unos labios y un corazón que lo entendieran.  Que le dieran cuerpo y presencia cuando lo pronunciaran.  Por esa esperanza aceptaba ir y venir en su búsqueda de un corazón sincero.  
Le había sucedido.  Salía de labios de madres que besaban a sus hijos.   De pronto, un par de enamorados.  Aunque hacía ya tiempo no pasaba.

Entonces sucedió.  Llegó a su corazón.  Él se había prometido no habría nadie más, había dejado de buscar el amor.  Y ella llegó.  Tenía ese "Te amo" viviendo cobijado en sus ojos.  Se alimentaba de su brillo.  Él la miró y fue entonces cuando llegó directo a su corazón.   

Ese pequeño te amo sintió como un calorcillo lo alcanzaba y se iba expandiendo, haciéndole crecer, llenando ese corazón que lo albergaba y como se extendía por todo su cuerpo.
Paseaba de los labios de Él  a los de Ella, creciendo y vivendo su sueño habitar en un par de labios que entienderan y sintieran la plenitud de su significado.

martes, 29 de marzo de 2016

Acuerdo

Amor mío, acuerdo contigo, no estar siempre de acuerdo.  Acuerdo ser tu compañera siempre honesta, siempre sincera.
Acuerdo ser siempre yo, y ser un libro abierto para ti, para me leas, me interpretes, me conozcas hasta el último renglón.

Acuerdo amarte en libertad y darte tu espacio para ser, para soñar y para pensar. Tu espacio para que seas tú.  

Acuerdo nunca tratar de cambiar tu esencia, ni moldearte a mi antojo.  Jamás te atropellaré de esa manera, como jamás lo has hecho tú conmigo.

Acuerdo ser siempre paciente y esperarte sin presionar.  Amarte completamente, ser tuya completamente y que en ese momento lo sientas así.

Acuerdo confiar en ti siempre, y en tu amor.  Saber la fuerza que en él habita y la libertad con la que siempre ha crecido aunque otros no lo puedan comprender.

En fin acuerdo amarte como hasta ahora lo he hecho, con entrega y libertad, siendo tuya por elección y no por obligación o costumbre.  Acuerdo ser tu amor, tu amiga, tu amante y entregarme por completo dejándote ser, estar y compartir tu vida a mi lado, de la manera que hemos elegido.
  

jueves, 24 de marzo de 2016

Campo de flores

Deliciosa lozanía ante mis ojos.  Fresco verdor que calma toda ansiedad, que invita a descubrir, que incita a amar.  Pequeñas salpicaduras amarillas que visten de alegría el campo, que llenan de dicha el corazón.

Tú y yo de la mano andando en medio de la hierba apacible, creando senderos nuevos, explorando esa delicia floral.

Nos miramos bañados por los rayos del Sol derramados desde un hermoso y celeste cielo inmenso.  El viento fresco agitando mi cabello, nuestros rostros iluminados, no sé si por el brillo del sol o la alegría inmensa de estar juntos.  

Tomas una florecilla y la pones en mi cabello, acaricias mi mejilla, deslizas tu dedo por mi nariz y me besas con ternura.
Seguimos andando por ahí, de la mano, mientras hablamos de todo y de nada, riendo como un par de adolescentes.

Despierto de mi ensoñación, mientras te pienso e imagino en ese campo de flores, fue lindo mientras duró.  Pasear contigo en un campo de flores, capricho de mi corazón.

miércoles, 23 de marzo de 2016

Música



Ella no sabía nada de música, la disfrutaba mucho, pero no era un talento que le hubiese sido dado.  Escuchaba diferentes melodías, cadenciosas, rítmicas, suaves, lentas, rápidas y las apreciaba, pero no podía producir música.

Un día pérdida en un adagio, nostálgica y melancólica le miró.   Él traía su propia melodia.   De pronto sintió como sus notas se mezclaban con las suyas mientras se acercaba.

Sentados, contemplaban el firmamento envueltos en las notas más dulces y bellas que habían existido.  Su música se mezclaba con la de él creando una nueva, una que jamás había sido escuchada.

Él la abrazaba con sus acordes, la acariciaba con sus notas, la hacía vibrar con su ritmo.  Ella nunca había disfrutado tanto de la música.  No sabía nada de música pero la entendía con el alma.  Así se comunicaba con la de él.

Cada palabra que él le daba se convertía en canción, ella era su musa, no era necesario que supiera de música.  Él se lo explicó: ella era música, era melodia del alma, era canción, su canción.

martes, 22 de marzo de 2016

Felicidad

El caminante se detuvo un día en un parque a descansar.   Tanto había andado por la vida, que se sentía cansado, hastiado.

Recordaba el día decidió que quería ser feliz, solo que no sabía cómo.   Comenzó preguntando a las personas que le rodeaban, cual era el camino hacia la felicidad.

Muchos no supieron que decir.  Unos le dijeron que se enamorara, así que buscó alguien de quien enamorarse.  Sin embargo, no entendía que el amor es un sentimiento extraño que no obedece a deseos egoístas.  Y como su propósito era únicamente su felicidad, el amor no se acercó a él, así que no conoció esa felicidad.

Otros dijeron:  "viaja, recrea tu alma".  Así que corrió desesperadamente por todo el mundo viendo, conociendo esperando encontrar la felicidad a la vuelta de la esquina.  Pero tan obsesionado estaba con ello, que olvidó en sus prisas contemplar lo que había a su alrededor, así que no obtuvo ningún gozo, solo cansancio.

Finalmente alguien le dijo: "Busca la riqueza.  La riqueza da poder, tranquilidad y con ello viene la felicidad".  Así que lo hizo.  Se deslomó trabajando mañana, tarde y noche hasta que reunió tanto dinero como quiso.  Se volvió exitoso, poderoso.  Y aún así no era feliz.

Salió de su lujosa y fría casa caminando, hasta que llegó a ese parque.   Se sentó a pensar.  No comprendía porque la felicidad huía de él.  Había usado su vida en buscarla, en perseguirla, sin lograrlo.

Y entonces la vio de lejos.  Un chiquillo corría con sonoras carcajadas mientras su padre le perseguía fingiendo ser un monstruo.  Ambos se veían radiantes, se veían... felices.  Miró hacia otro lado.  Una mujer se mecía en el columpio con una niña pequeña.  Reían, gritaban.

En otro lado vio una pareja de ancianos sentados en una banca.  Platicaban.  Ella acariciaba su plateada cabellera mientras él la contemplaba como si fueran un par de adolescentes.

No lo entendía.  Nadie ahí tenía más dinero que él, ni conocía el mundo como él, ni había tenido a las mujeres mas bellas.  ¿Por qué ellos si habían encontrado la felicidad?
Se levantó para irse mientras veía a una familia comprando un helado mientras caminaban de regreso.  Se dio cuenta que la felicidad estaba en las pequeñas cosas.  Que se construye con entrega, que no se persigue sino que es el producto de tratar de hacer felices a los demás y de apreciar lo que era y tenía.

Un reconfortante calorcillo calentó su corazón, sabía donde estaba, ya no la perseguiría.  Sabía que dentro de poco llegaría a él.  La veía y la sentía tan cercana.

lunes, 21 de marzo de 2016

Poesía

Eres la poesía que me acaricia.   Tus letras se derraman de tus dedos y acarician mi ser entero.  Me recuesto en tus versos y mientras jugueteo con tu rima.

Cada palabra perfectamente colocada sabe que fibra tocar de mi alma.  Me conoces, sabes qué decirme.

En el libro de tu corazón, anidan miles de palabras, todas nuevas, esperando a ser plasmadas en un nuevo verso que forme quizás un soneto.  Una muestra de amor, que plasme todo lo que sientes.

Sembraste tanta poesía en mi ser, que se reproduce, se recrea y se derrama.   Se desborda por ti.  De amor por ti.

Has despertado la poesía que vive en mi.  Voy enlazando palabras cual hilos de seda tejiendo, preparando el terso lecho dónde hemos de reposar, donde nuestras palabras se unan, se mezclen, se acaricien.

Cada día surgen nuevos versos que te llaman, haces nacer de mí la poesía que te anhela, cada rima vuela hacia ti cuál mariposa enamorada buscando anidar en tu corazón, mecida en la dulzura de tus manos, acariciada una y otra vez por tu divina poesía.

Escribe en el libro de mi alma, llénalo de tus versos, déjame seguir siendo por siempre y cada día la musa que te inspira.  Sígueme haciendo tuya con tu poesía.

viernes, 18 de marzo de 2016

Firmamento

Se sentía dueño del firmamento.  Cada noche, al salir a su caminata nocturna, miraba al estanque y se perdía en ese cielo estrellado al ras del suelo.
Entonces, se le ocurrió que podía tomar poco a poco esas estrellas, irlas guardando.  Así que a partir de ese día tomaba una cubeta cuando salía por su paseo nocturno.

Elegía aquella constelación que quisiera para su colección y despacio sumergía la cubeta para tomar las estrellas sin que se escaparan.

Había construido un espejo de agua donde poder conservar sus estrellas  recolectadas.  Cada día lo iba llenando un poco más. Cada  día tenía un poco más de estrellas.

Poco después, ya no fue necesario ir al estanque.  Había recolectado todas las estrellas.  Se sentaba a un lado y las admiraba y las admiraba.   Metía su mano lentamente para acariciarlas sin que se asustaran.  Sabía que si se apresuraba, se esconderían un rato hasta que las aguas se amansaran de nuevo.

La gente le juzgaba loco.  No comprendían como podía estar en esa absurda contemplación nocturna.  A él no le importaba.  Era el único lugar donde se sentía en paz para admirarlas, ellas alegraban su ser interior.

Y entonces llegó ella.   Sus ojos negros como el firmamento y brillantes como la mas cristalina de las aguas le miraron sentado junto al espejo de agua.

El vio como esos ojos serenos y profundos, como la nada, robaban una a una  sus estrellas.  Se acercó a ella.  Admiró el cielo en su mirada.   La amó en ese mismo instante.

Extendió su mano y ella se le entregó.  Su corazón se llenó de dicha. Al fin había encontrado el mejor refugio para que habitasen sus estrellas.

jueves, 17 de marzo de 2016

Distancia.

Hay quien dice que la distancia es relativa.  Que con la decisión y el deseo suficiente, fácilmente puede ser sorteada.

¿Cómo acortar tu distancia y la mia?
¿Cómo robar el tiempo y la presencia que anhela mi alma?
¿Cómo pretender que no existe toda esa tierra y todo ese mar que nos separa?

Suspiro.  Miro hacia el cielo estrellado y le ruego a la luna.  La misma que tú contemplas, que te lleve mis suspiros.  Todos ellos.

¿Qué pasaría si estuvieras aquí?, se pregunta mi mente.  ¿Qué sucedería si mis manos pudieran tocarte, si mis labios acariciaran los tuyos, si pudiera verme en tus ojos?

Me mantiene la esperanza.  La ilusión de que un día estarás.  De que llegará el momento en el que acabarás con esa distancia.  En que cruzarás mar y tierra hasta llegar a mi lado.

miércoles, 16 de marzo de 2016

Abismo.

Ella fijó  su rumbo temerosa.  Sabía que se acercaba al punto sin retorno, que a partir del siguiente instante nada sería igual.
Con el bullicio de mil mariposas en su vientre, respiró profundo y se dirigió a su destino mientras se preguntaba si debía o no.

"¿Descenderé a los abismos o permaneceré en tierra firme?"  Se preguntaba a cada paso que daba.  Una lucha intensa se gestaba en su interior, hasta que llegó al fin.

"¡No lo pienses más" se dijo y con el arrojo que la emoción proporciona, se dirigió a su encuentro mientras seguía la lucha dentro de sí.

Entonces le vio y se miró reflejada en sus ojos y supo que estaba perdida.  Extendió los brazos y sin más, dio un salto al vacío sin siquiera saber lo que pasaría.

martes, 15 de marzo de 2016

Tiempo

El tiempo, siempre tan relativo, siempre tan caprichoso.  Padre Tiempo, le llaman. Ya no recuerda los días de su juventud.  Tanto ha andado, tanto ha visto, tanto que ha escuchado.

En su andar ha visto nacer, crecer y morir a la humanidad misma.   Ha visto reinos surgir y caer en un círculo sin fin donde solo cambian los rostros y los colores.   De pronto se siente ya fatigado.
Odia lo repetitiva que puede ser la vida.  Reinos, caudilllos, traiciones.  Lo ha visto todo.

Lo que más detesta Padre Tiempo, es toparse con los locos enamorados.
Egoístas como niños pequeños, le reclaman cada instante, cada segundo que anda su pie.  Le culpan de ir muy rápido si están juntos y a la vez de ir muy lento si están separados.
Si supieran que va arrastrando sus pisadas, que ve todo tan lento, que apenas se mueve.

Sus infinitas  despedidas, como los terribles cinco minutos más del que abraza su almohada, como el otro ratito más de los niños que juegan.
"¿Qué culpa tengo yo?" piensa hastiado.  "Yo solo camino, mi andar es mi trabajo.  Debo ir por este círculo sin fin mientras veo como cambian los paisajes y los rostros.

"Ojalá entendieran que tan solo camino por unos instantes a su lado, que sus vidas son tan efímeras. Que lo que quieran hacer mientras ando a su lado, es su propia decisión"
Padre tiempo sonríe melancólico mientras ve otros dos locos enamorados, incapaces de soltarse de un abrazo infinito.  "Está bien pequeños, pararé unos instantes a descansar... por el momento, sean tan felices como puedan serlo"

lunes, 14 de marzo de 2016

Ojos

Sus ojos eran tan transparentes como dos ventanas abiertas.  Quien los mirase con atención podria saber lo que había detrás de ellos.

Alegría, tristeza, enojo, sorpresa, desesperanza.  Cualquier emoción o idea se proyectaba en ellos, con total claridad.

Quiso un día que eso cambiara para siempre.  Buscó a alguien que le enseñara a sus ojos a mentir.  A fingir siempre  alegría, a fingir que todo estaba bien.

Encontró a grandes maestros histriónicos que dijeron llenos de confianza, que lo lograrían, pero aunque hiciera el gesto o hubiera sonrisa, los ojos no acataban las instrucciones  que ellos le daban.

Tiempo más tarde, llegó Él.  Se enamoró de sus ojos profundos y a la vez cristalinos.  Las estrellas se reflejaban en esos ojos inmensos.

Le encantaba que podía leerla en ellos.  Que podía vislumbrar cada pensamiento en ella.

Ella le dijo un día que le gustaría que alguien le enseñara a sus ojos a mentir, a ocultar, a fingir.  Él la tomó en sus brazos y bebiendo del agua de su mirada le dijo: "Ojalá que nunca aprendas..."